Sol Meme

Retratando esta vida y todos sus colores – Arte, Escritura, vida

La vida es un teatro – O. Henry – Traducción al español

XIV

La vida es un teatro

Siendo conocido de un reportero que tenia unos cuantos pases, fui a ver la presentacion ha un par de noches del popular teatro de variedades

Uno de los actos fue un solo de violín interpretado por un hombre de aspecto impresionante, no muy mayor de cuarenta, pero con el cabello muy gris y espeso. Como no tengo afinidad por la música, dejé que la serie de sonidos pasara por mis oídos mientras observaba al hombre.

‘Hace un mes o dos publicaron una historia sobre ese tipo’, comentó el reportero. ‘Me asignaron esa nota. Iba a ser un artículo extenso y debía ser extremadamente ligero y jocoso. Al viejo le gusta el toque humorístico que le doy a los eventos locales. Ah, sí, ahora estoy trabajando en una ficción cómica. Bueno, fui a la casa y recabé todos los detalles; pero realmente no logré llevar a cabo esa tarea. Volví y terminé escribiendo un relato cómico sobre un funeral en el lado este en su lugar. ¿Por qué? Oh, de alguna manera no pude manejarlo con mis ganchos cómicos. Quizás tú podrías hacer una tragedia de un acto como telón de apertura. Te daré los detalles.’

Después del espectáculo, mi amigo, el reportero, me contó los hechos al son de la música conmovedora y suplicante de un violín Würzburger. La música, esa vieja bruja, hechiza incluso a los más nobles.

Las cuervas pueden  picotear en la manga de uno sin causar daño, pero quien lleva su corazón en el timpano, los tiene demasiado cerca del cuello.

Esta música y el músico la llamaban, y a su lado, el honor y el viejo amor la retenían.

‘Perdóname’, suplicó él.

‘Veinte años es mucho tiempo para estar lejos de quien dices amar’, declaró ella con un tono de purgatorio.

‘¿Cómo podría saberlo?’ él rogó.

‘No te ocultaré nada. Esa noche, cuando él se fue, lo seguí. Estaba loco de celos. En una calle oscura, lo golpeé. No se levantó. Lo examiné. Su cabeza había golpeado una piedra. No tenía intención de matarlo. Estaba loco de amor y celos. Me escondí cerca y vi cómo una ambulancia se lo llevaba. Aunque te casaste con él, Helen – ‘

‘¿Quién eres ?’ gritó la mujer, con los ojos muy abiertos, apartando su mano.

‘¿No me recuerdas, Helen, el que siempre te ha amado más? Soy John Delaney. Si puedes perdonar – ‘

Pero ella se había ido, saltando, tropezando, corriendo, volando escaleras arriba hacia la música y hacia él que había olvidado, pero que la había reconocido como suya en cada una de sus dos vidas, y mientras subía, sollozaba, lloraba y cantaba: ‘¡Frank! ¡Frank! ¡Frank!’

Tres mortales jugando así con los años como si fueran bolas de billar, ¡y a mi amigo, el reportero, no le pareció nada gracioso!

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