amor
-
Sentí la ansiedad subiendo por mis pies, mi pecho, directo hasta mi corazón. Para cuando me dí cuenta me apretaba la garganta y se salía por mis ojos. Pero era tanta, tanto dolor, tanto acumulo que cuando llego a mi mente, la apagó. Fuí entonces una oleada de dolor, un maremoto más bien. Violento y…
-
IV. La Habitación del Tragaluz. Primero, la Sra. Parker te mostraría los salones dobles. No te atreverías a interrumpir la descripción de las ventajas y los méritos del caballero que los había ocupado durante ocho años. Luego, lograrías balbucear la confesión de que no eres ni médico ni dentista. La manera en que la Sra.…
-
IEl Regalo de los Reyes Magos Un dólar y ochenta y siete centavos. Eso era todo. Y sesenta centavos de eso eran peniques. Peniques ahorrados de uno y dos a la vez presionando al tendero, al verdulero y al carnicero hasta que las mejillas de uno ardían con la silenciosa imputación de tacañería que tales…
